Multiverso

Posted under Cuestiones Aparte by ruthla on Martes 28 febrero 2012 at 12:06

Multiverso es un término usado para definir los múltiples universos posibles, incluido nuestro propio universo. Comprende todo lo que existe físicamente: la totalidad del espacio y del tiempo, todas las formas de materia, energía y cantidad de movimiento, y las leyes físicas y constantes que las gobiernan.

La idea de que el universo que se puede observar es sólo una parte de la realidad física dio lugar al nacimiento del concepto de multiverso. Los diferentes universos dentro del multiverso son a veces llamados universos paralelos. La estructura del multiverso, la naturaleza de cada universo dentro de él, así como la relación entre los diversos universos constituyentes, dependen de la hipótesis de multiverso considerada.

El concepto de multiverso ha sido supuesto en cosmología, física, astronomía, filosofía.

El término fue acuñado en 1895 por el psicólogo William James.[1] En estos contextos, los universos paralelos también son llamados «universos alternativos», «universos cuánticos», «dimensiones interpenetrantes», «mundos paralelos», «realidades alternativas» o «líneas de tiempo alternativas».

Clasificación de TegmarkEl cosmólogo Max Tegmark ha proporcionado una taxonomía para los universos existentes más allá del universo observable. De acuerdo a la clasificación de Tegmark, los niveles definidos pueden ser entendidos como que abarcan y se expanden sobre niveles previos.[2]

Multiverso de Nivel I
Una predicción genérica de la inflación cósmica es un universo ergódico infinito, el cual, por su infinitud, debe contener volúmenes de Hubble que contemplen todas las condiciones iniciales.

Un universo infinito debería englobar un número infinito de volúmenes de Hubble, todos ellos con leyes y constantes físicas iguales a las nuestras. Sin embargo, casi todos ellos serán diferentes de nuestro volumen de Hubble en cuanto a configuraciones tales como la distribución de la materia en el volumen. Según las teorías actuales, algunos procesos ocurridos tras el Big Bang repartieron la materia con cierto grado de aleatoriedad, dando lugar a todas las distintas configuraciones cuya probabilidad es distinta de cero. Nuestro universo, con una distribución casi uniforme de materia y fluctuaciones iniciales de densidad de 1/100.000, podría ser un representante típico —al menos entre los que contienen observadores—.[3]

Siendo infinito el número de tales volúmenes, algunos de ellos son muy similares e incluso iguales al nuestro. Así, más allá de nuestro horizonte cosmológico, existirá un volumen de Hubble idéntico al nuestro. Tegmark estima que un volumen exactamente igual al nuestro estaría situado aproximadamente a una distancia de 10(10115) m —un número más grande que un gúgolplex—.[4] [5]

Multiverso de Nivel II
Universos burbuja. Cada disco es un universo burbuja; los Universos 1 al 6 poseen distintas constantes físicas, correspondiendo nuestro universo a una de dichas burbujas.En la teoría de la inflación caótica eterna, una variante de la teoría de inflación cósmica, el multiverso en conjunto se estira y continuará haciéndolo para siempre; sin embargo, algunas regiones del espacio dejan de dilatarse, formándose burbujas diferenciadas, semejantes a las bolsas de gas que se forman en un pan que se está cociendo. Tales burbujas son universos embrionarios de Nivel I de tamaño infinito llenos de materia depositada por la energía del campo que provocó la inflación; Linde y Vanchurin han calculado que el número total de éstas puede ser de 10(1010.000.000)[6] La distancia que nos separa de la burbuja más cercana es «infinita», en el sentido de que no se puede llegar a ella ni aún viajando a la velocidad de la luz; el espacio existente entre nuestra burbuja y las burbujas circundantes se expande más deprisa de lo que se puede viajar a través él.[3] Sin embargo, se ha propuesto que universos adyacentes al nuestro podrían dejar una huella observable en la radiación de fondo de microondas, lo cual abriría la posibilidad de probar experimentalmente esta teoría.[7]

A diferencia del multiverso de Nivel I, en el multiverso de Nivel II las distintas burbujas (universos) varían no sólo en sus condiciones iniciales sino en aspectos tan relevantes como las dimensiones del espaciotiempo, las cualidades de las partículas elementales y los valores que toman las constantes físicas. Las diversas burbujas pueden experimentar diferentes rupturas espontáneas de la simetría, lo que se traduce en universos de propiedades dispares.[2] En este sentido, cabe señalar que la teoría de cuerdas sugiere que en nuestro universo alguna vez coexistieron nueve dimensiones espaciales semejantes; sin embargo, en un momento dado, tres de ellas participaron en la expansión cósmica, siendo éstas las que reconocemos actualmente. Las otras seis no son observables, bien por su tamaño microscópico, o bien porque toda la materia está confinada en una superficie tridimensional denominada «brana» —véase la teoría M— dentro de un espacio de más dimensiones. Se piensa que la simetría original entre dimensiones se rompió, pudiendo otras burbujas (otros universos) haber experimentado rupturas de simetría distintas.[3]

Otra manera de llegar a un multiverso de Nivel II es a través de un ciclo de nacimiento y muerte de universos. Esta idea, propuesta por Richard Tolman en la década de 1930, implica la existencia de una segunda «brana» tridimensional paralela desplazada a una dimensión superior. En este sentido, no cabe hablar de un universo separado del nuestro, ya que ambos universos interaccionarían entre sí.[3]

Este nivel también incluye la teoría del universo oscilante de John Archibald Wheeler así como la teoría de universos fecundos de Lee Smolin.

Multiverso de Nivel III
La teoría de universos múltiples de Hugh Everett (IMM) es una de las varias interpretaciones dominantes en la mecánica cuántica. La mecánica cuántica afirma que ciertas observaciones no pueden ser predichas de forma absoluta; en cambio, hay una variedad de posibles observaciones, cada una de ellas con una probabilidad diferente. Según la IMM, cada una de estas observaciones posibles equivale a un universo diferente; los procesos aleatorios cuánticos provocan la ramificación del universo en múltiples copias, una para cada posible universo. Esta interpretación concibe un enorme número de universos paralelos; dichos universos se encuentran «en otra parte» distinta del espacio ordinario. No obstante, estos «mundos paralelos» hacen notar su presencia en ciertos experimentos de laboratorio tales como la interferencia de ondas y los de computación cuántica. Supongamos que lanzamos un dado y se obtiene un resultado al azar; la mecánica cuántica determina que salen todos los valores a la vez, pudiéndose decir que todos los valores posibles aparecen en los diferentes universos. Nosotros, al estar situados en uno de estos universos, sólo podemos percibir una fracción de la realidad cuántica completa.[3]

Tegmark sostiene que, para un volumen de Hubble, un multiverso del Nivel III no contiene más posibilidades que un multiverso de Nivel I-II. Todos los mundos diferentes con las mismas constantes físicas creados por ramificaciones en un multiverso de Nivel III pueden ser encontrados en algún volumen de Hubble en un multiverso de Nivel I.[4] Por otra parte, una consecuencia interesante de un multiverso de Nivel III es como afecta éste a la naturaleza del tiempo. Mientras que tradicionalmente se considera que el tiempo es una manera de describir los cambios, la existencia de mundos paralelos que abarcan todas las posibles configuraciones de la materia, permite redefinir el tiempo como una manera de secuenciar estos diversos universos. Los universos en sí son estáticos, siendo el cambio una mera ilusión.[3]

La interpretación de historias múltiples de Richard Feynman y la interpretación de muchas mentes de H. Dieter Zeh están relacionadas con la idea de «muchos mundos».

Multiverso de Nivel IV
El multiverso de Nivel IV considera que todas las estructuras matemáticas también existen físicamente. Esta hipótesis puede vincularse a una forma radical de platonismo que afirma que las estructuras matemáticas del mundo de las ideas de Platón tienen su correspondencia en el mundo físico. Considerando que nuestro universo es en sí matemático, cabe preguntarse porqué sólo ha de existir una única estructura matemática para describir un universo. En consecuencia, este nivel postula la existencia de todos los universos que pueden ser definidos por estructuras matemáticas. Residiendo fuera del espacio y del tiempo, la mayoría de ellos se encuentran vacíos de observadores. De esta manera, mientras en los multiversos de Nivel I, Nivel II y Nivel III las condicionales iniciales y constantes físicas varían permaneciendo invariables las leyes fundamentales, en el multiverso de Nivel IV éstas últimas también cambian.[3]

De acuerdo a Tegmark, “las matemáticas abstractas son tan generales que cualquier teoría del todo que pueda ser definida en términos puramente formales, también es una estructura matemática”. Argumenta que “cualquier universo imaginable puede ser descrito en el Nivel IV, cerrando la jerarquía de multiversos, por lo que no puede haber un multiverso de Nivel V”.[5]

Jerarquía de nivelesLas teorías científicas de los universos paralelos constituyen una jerarquía de cuatro niveles. Conforme aumenta el nivel, los distintos universos difieren más del nuestro. Así, en el multiverso de Nivel I los distintos universos sólo se diferencian en las condiciones iniciales mientras que en el multiverso de Nivel IV incluso las leyes físicas son distintas.

En la próxima década, mediciones más precisas de la radiación de fondo de microondas y de la distribución de la materia a gran escala corroborarán —o no— el multiverso de Nivel I ya que determinarán la topología y curvatura del espacio. A su vez, también indagarán el Nivel II poniendo a prueba la teoría de la inflación caótica eterna. En cuanto a la exploración del multiverso de Nivel III, la posible construcción en el futuro de ordenadores cuánticos puede jugar un papel crucial al respecto. Por último, el éxito o fracaso de la teoría del todo —que agruparía todos los fenómenos físicos conocidos en una sola teoría— permitirá tomar o no partido por el Nivel IV.

Islas Ogasawara

Posted under Cuestiones Aparte by ruthla on Jueves 19 enero 2012 at 12:39

Las islas Ogasawara (小笠原諸島, Ogasawara-guntō?) (también llamadas islas Bonin o islas Volcánicas), constituyen un archipiélago perteneciente a Japón, formado por aproximadamente 30 islas ubicadas a 1.000 km del centro de la ciudad de Tokio de la que dependen administrativamente como la Subprefectura de Ogasawara (小笠原支庁, Ogasawara-shichō?) y que está conformado únicamente por la villa de Ogasawara; las islas Ogasawara junto a las Izu constituyen el conjunto llamado Nampō-Shotō, cabe señalar que las únicas islas que reciben el nombre de Volcano son las del suroeste llamadas Kazan por los japoneses. El área total es de 104,41 km².

Las Islas Ogasawara fueron descubiertas para los europeos por la expedición al mando del navegante español Bernardo de la Torre el 2 de octubre de 1543, las crónicas japonesas registran el arribo de una expedición al mando de Ogasawara Sadayori en 1593, el nombre japonés más usual fue el de Bunin (una lectura arcaica de 無人, actualmente Mujin o Munin, “Deshabitadas”) que en la cartografía europea fue transcrito como Bonin. En los década de 1830, estas islas fueron pobladas por un reducido número de hawaianos de los cuales descienden en parte sus actuales habitantes. En 1875 tras una expedición rusa, Inglaterra reclamó la soberanía sobre estas islas, al mismo tiempo España alegó sus derechos pero en 1880 el gobierno japonés incorporó los archipiélagos en cuestión a la prefectura de Tokio, el control japonés sobre estas islas fue ratificado internacionalmente al finalizar la Primera Guerra Mundial.
Durante la Segunda Guerra Mundial se libraron en este territorio importantes batallas como la de Iwo Jima.

Las únicas islas habitadas son Chichijima y Hahajima.

Las islas Ogasawara fueron incluidas a la lista de Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en julio de 2011, debido a que su flora y fauna han desarrollado un proceso de evolución único desde que las islas se separaron del continente, por lo que son conocidas como las “Galápagos de Oriente”.

GeografíaLas islas Ogasawara consisten en cuatro subgrupos, incluyendo las islas Volcán, que están listadas con sus islas principales:

Archipiélago Mukojima (聟島列島 Mukojima Rettō) – 6,57 km²
Mukojima (聟島, Isla del Novio) – 3,07 km²
Yomejima (嫁島, Isla de la Novia) – 0,85 km²
Kitanoshima (北ノ島, Isla Norte) – 0,19 km²
Nakōdojima (媒島) – 1.58 km²
Archipiélago Chichijima (父島列島 Chichishima Rettō) – 38,89 km²
Chichijima (父島, Isla del Padre) – 23,99 km²
Anijima (兄島, Isla del Hermano Mayor) – 7,85 km²
Ototojima (弟島, Isla del Hermano Menor) – 5,30 km²
Nishijima (西島, Isla Oeste) – 0,49 km²
Minamijima (南島, Isla Sur) – 0,34 km²
Higashijima (東島, Isla Este) – 0,28 km²
Archipiélago Hahajima (母島列島 Hahajima Rettō) – 27,54 km²
Hahajima (母島, Isla de la Madre) – 20,80 km²
Anejima (姉島, Isla de la Hermana Mayor) – 1,67 km²
Imōtojima (妹島, Isla de la Hermana Menor) – 1,36 km²
Mukōjima – 1,45 km²
Meijima (姪島, Isla de la Sobrina) – 1,13 km²
Tairashima (平島) – 0,60 km²
Archipiélago Volcano (火山列島 Kazan Rettō)
Kita Iōtō (北硫黄島, Isla Septentrional del Azufre)
Iōtō (硫黄島, Isla del Azufre, mejor conocida como Iwo Jima)
Minami Iōtō (南硫黄島, Isla Meridional del Azufre)
Isla aislada, al oeste del Archipiélago Hahajima y norte del Archipiélago Volcano:
Nishino Shima (西之島, Isla Occidental o Isla Rosario)
Islas aisladas remotas, geográficamente no forman parte de las Islas Ogasawara pero sí administrativamente:
Okino Torishima (沖ノ鳥島, Isla Remota de los Pájaros conocidas por los europeos con el nombre “Parece Vela”)
Minami Torishima (南鳥島, Isla Meridional de los Pájaros conocida también como Isla Marcus)

Punto cuántico

Posted under Cuestiones Aparte by ruthla on Jueves 8 septiembre 2011 at 13:15

Un punto cuántico, generalmente es una nanoestructura semiconductora que confina el movimiento, en las tres direcciones espaciales, de los electrones de la banda de conducción, los huecos de la banda de valencia, o excitones (pares de enlaces de electrones de conducción de banda y huecos de banda de valencia).

En el mundo macroscópico, los puntos cuánticos pueden tener el aspecto de una simple pastilla plana, o estar disueltos en un líquido. Nadie sospecharía que esa sustancia ha sido elaborada en el laboratorio partiendo de unos pocos átomos, con técnicas que manipulan la materia a escalas de nanómetros. A esas dimensiones el material se convierte en una matriz sobre la que han crecido estructuras, como pirámides o montañas, formadas por unos pocos cientos o miles de átomos. Esas estructuras son los puntos cuánticos.

El confinamiento se puede deber a los potenciales electrostáticos (generados por electrodos externos, doping, tensión, impurezas, etc.), a la presencia de una interfaz entre diferentes materiales semiconductores (ej. en sistemas de nanocristales de núcleo-coraza), a la presencia de la superficie del semiconductor (ej. nanocristal semiconductor), o a una combinación de éstos.

Un punto cuántico tiene un espectro discreto de energía cuantizada. Las funciones de onda correspondientes están espacialmente localizadas dentro del punto cuántico, pero se extienden sobre muchos períodos de la red cristalina. Un punto cuántico contiene un número reducido, y finito, de electrones de la banda de conducción (del orden de 1 a 100), huecos en la banda de valencia, o de excitones, es decir, un número finito de cargas eléctricas elementales.

Una de las propiedades más interesantes de los puntos cuánticos es que, al ser iluminados, reemiten luz en una longitud de onda muy específica y que depende del tamaño de este. Cuanto más pequeños sean los puntos, menor es la longitud de onda y más acusadas las propiedades cuánticas de la luz que emiten.

Hay una gran variedad de implementaciones de puntos cuánticos, partiendo de compuestos químicos y técnicas físicas muy diferentes.[1]

Aplicaciones
Optoelectrónica. Con los puntos cuánticos de materiales semiconductores, como arseniuro de indio y fosfuro de indio, se fabrican diodos láser emisores de luz más eficientes que los usados hoy en lectores de CD, de códigos de barras y demás. Así que se espera que acaben sustituyéndolos a corto o medio plazo.
Biomedicina. En este caso, los puntos cuánticos no están embebidos en una matriz, sino que son cristales independientes, pero su fundamento y sus propiedades físicas son las mismas. Los puntos cuánticos emiten luz brillante y muy estable. Con ellos se obtienen imágenes de mucho contraste usando láseres menos potentes, y no existe el temor de que se apaguen. Además, la longitud de onda tan específica a la que brillan evita las superposiciones, y permite teñir a la vez muchas más estructuras que con los métodos de tinción tradicionales.
Paneles solares experimentales. La tercera generación de células fotovoltaicas usa entre otras posibilidades las superficies con puntos cuánticos. El rendimiento es mayor que las células de primera y segunda generación y su fabricación es más barata. Los puntos cuánticos son de manufacturación barata, y pueden hacer su trabajo en combinación con materiales como conductores polímeros, que también son de producción barata. Un punto polímero cuántico funcionando podría colocar, eventualmente, a la electricidad solar en una posición económica igual a la electricidad del carbón. Si esto pudiera hacerse, sería revolucionario. Una célula comercial de punto cuántico solar está aún años de distancia, asumiendo que sea posible. Pero si lo es, ayudaría a superar el presente de combustibles fósiles.
Nuevos sistemas de iluminación con un rendimiento más eficiente.

Planisferio Celeste

Posted under Cuestiones Aparte by ruthla on Martes 6 septiembre 2011 at 13:48

Himno a la Mujer Cordobesa

Posted under Cuestiones Aparte by ruthla on Jueves 25 agosto 2011 at 10:07

CANTO A LA MUJER CORDOBESA
Es artista y cordobesa,
con andares de gitana;
mira como una sultana
y habla como una princesa.
¡Si la vieras a caballo!
En Córdoba la encontré
cuando en la feria de mayo
las treinta mulas compré.
Comentando la corrida
en la que Antonio Cañero
sacando la jaca herida
puso el rejón más certero
que había puesto en su vida,
estábamos Paco Gil,
Pedro, el de Puente Genil,
y el Niño Sabio, el de Lora,
en la puerta el Mercantil
tomando una de «Pastora».
¡Qué trajín! ¡Cuánta alegría,
de aquel bullir que no cesa,
en el que contribuía
la gracia y soberanía
de la mujer cordobesa!
No te puedes figurar,
tú que aquello lo conoces
de cuando fuiste a comprar
la yegua, el rumor de voces
de la calle Gondomar.
Como reguero de hormigas
las mujeres paseaban
y al pecho todas llevaban
flores en lugar de espigas.
Y entre mujeres y flores,
pasaban los domadores
por delante de nosotros,
luciendo sobre los potros
los atalajes mejores.
¡Qué de coches! ¡Qué de troncos!,
donde los caballos broncos
mostraban todo su brío,
yendo los cocheros roncos
de tanto hablar al gentío.
Entre aquella animación,
un grito de admiración
alarmó a la gente seria;
cuando por la Concepción
se vio subir de la feria
el cuerpo más soberano,
más gallardo y más serrano
que viera del sol la luz,
sobre un potro jerezano
del mejor hierro andaluz.
¡Vaya mujer con hechuras,
luciendo el traje campero
de vistosas bordaduras,
al sonar las herraduras
del caballo postinero!
Ángel que tenga su cara,
No tiene Dios en los cielos;
Pues su hermosura es tan rara,
que si un ángel la mirara,
los demás sintieran celos.
Como dos finos manojos
de claveles reventones
eran sus labios de rojos,
y eran dos vivos crespones
la luz que daban sus ojos.
Era arrogante y morena;
su pelo como la pena
que desgarra las entrañas,
y llevaba las pestañas
de la propia Macarena.
Caballo mejor domao
ni mejor atalajao
ningún andaluz lo sueña,
ni traje mejor cortao
que el que lucía su dueña.
Era de plata el herraje
del freno y del hebillaje,
como el caballo de un rey,
y de oro fino de ley
los alamares del traje.
Y era tanta su destreza
para fijar con limpieza
los andares de la jaca,
que su garbo y gentileza
sobre todo se destaca.
Pues ya ves si llevaría
el potro con gallardía,
cuando hasta el propio Cañero
tiró a su paso el sombrero
diciéndole una alegría.
Mezcla de gitana y reina,
llegó entre palmas y olés;
espuelas de oro en los pies,
y por corona y por peina
un sombrero cordobés.
Al paso de su alazán
la gente se descubría
pues todo el mundo creía
que llegó el Gran Capitán
el alma de Andalucía.
Unas vueltas dio al paseo.
El potro, con su braceo,
no cabía en la ancha calle;
al compás del manoteo,
quebraba su lindo talle,
y aquella mujer preciosa,
de hermosura tan completa,
se iba meciendo orgullosa
como en la mejor maceta
se mece la mejor rosa.
Su gracia la requebré
cuando a mi lado pasó:
lo que dije no lo sé;
lo cierto es que me miró…
y es sus ojos me enredé.
Preso quedé en su mirar,
como en el día la aurora,
y estoy tan esclavo ahora
como la perla que llora
su esclavitud en el mar.
Hablé con ella; fue mía…
Puse en ella mi alegría,
mis afanes y mis penas,
y hoy por su gusto daría
más sangre que hay en mis venas.
Sé que no me pertenece,
que no es de mi condición.
¡Pero ya no hay solución!
¡Que el hombre siempre obedece
cuando manda el corazón!

JULIAN SANCHEZ PRIETO (El pastor poeta)

Paleontología: Mary Anning

Posted under Cuestiones Aparte by ruthla on Miércoles 24 agosto 2011 at 7:11

Mary Anning (21 de mayo de 1799 – 9 de marzo de 1847) fue una paleontóloga, coleccionista y comerciante de fósiles inglesa de principios del siglo XIX. Debido a sus habilidades a la hora de encontrar y preparar fósiles, así como a la riqueza de los yacimientos marinos de la era jurásica en Lyme Regis donde vivía, realizó un gran número de hallazgos importantes. Los más destacados son el primer esqueleto de ictiosauro en ser identificado correctamente, los primeros dos esqueletos de plesiosauros en ser encontrados, el primer esqueleto de pterosaurio encontrado fuera de Alemania y algunos fósiles de peces importantes. Sus observaciones tuvieron un papel importante en el descubrimiento de que los fósiles de belemnites contienen sacos de tinta fosilizada y que los coprolitos, conocidos como piedras bezoar en esa época, son heces fosilizadas. Cuando el geólogo Henry De la Beche pintó Duria Antiquior, la primera escena sobre el tiempo profundo en tener una difusión elevada, se basó en su mayoría en los fósiles que Anning había encontrado y vendió copias en su beneficio. Su obra fue fundamental en los cambios que ocurrieron a principios del siglo XIX en las ideas científicas sobre la vida prehistórica y la historia de la Tierra.

El sexo y la clase social de Anning —sus padres eran disidentes (protestantes no anglicanos) de clase baja— fueron las razones por las que no pudo participar completamente en la comunidad científica británica de principios de siglo XIX, dominada por caballeros ricos anglicanos, y no fuera citada por completo en sus contribuciones. Aunque llegó a ser conocida en los círculos de geólogos de Gran Bretaña, Europa y América, tuvo dificultades financieras durante la mayor parte de su vida.

Nació en la ciudad inglesa de Lyme Regis situada en Dorset, Inglaterra.[1] Su padre, Richard, era un ebanista que completaba sus ingresos mediante la búsqueda de fósiles en los yacimientos costeros cerca de Lyme Regis y la venta de sus hallazgos a los turistas. Se trasladó a Lyme desde Colyton en Devon y se casó con María Moore, conocida como Molly, el 8 de agosto de 1793 en Blandford. Tras volver a Lyme, la pareja se radicó en una casa construida en el puente de la ciudad y asistía a la Iglesia congregacional local, donde todos sus hijos fueron bautizados. Como religiosos disidentes, los Annings se enfrentaron a la discriminación legal y social. Poco después de su matrimonio nació una hija a la que llamaron Mary. Fue seguida por una segunda hija, Martha, que falleció al poco tiempo, y luego por un hijo Joseph, en 1796. En 1798 su segundo hijo, Henry, murió en la infancia y la hija mayor, Mary, accidentalmente murió quemada viva, posiblemente al tratar de alimentar el fuego con virutas de madera. Cuando otra hija nació el mes de mayo siguiente, se le dio el nombre de su hermana muerta, Mary.[2]

En 1800, cuando tenía 15 meses de edad, se produjo un acontecimiento extraordinario. Anning se encontraba en los brazos de una vecina, Elizabeth Haskings, junto con dos amigas bajo un olmo viendo un espectáculo al aire libre, cuando un rayo cayó sobre el árbol. Las tres mujeres fallecieron en el acto, pero el resto de espectadores se dieron cuenta de que la niña estaba aún con vida y la llevaron rápidamente a casa. Un médico local consideró su supervivencia como milagrosa y durante años los miembros de su comunidad atribuirían la curiosidad, inteligencia y viva personalidad de la niña con el incidente.[2]

El matrimonio Anning tuvo por lo menos cuatro hijos más: Henry, 1801; Percival, 1803; Elizabeth, 1804; y Richard, 1809. Todos murieron durante la infancia, sobreviviendo sólo Joseph y Mary. Cuando Richard Anning murió en 1810 a los 44 años, probablemente de tuberculosis, la familia Anning se quedó sin medio de subsistencia y tuvo que solicitar ayuda a su parroquia. Tanto Mary y su hermano Joseph acompañaban a su padre en ocasiones cuando iba en busca de fósiles en los acantilados cercanos para venderlos, y después de su muerte comenzaron a recoger fósiles a tiempo completo en un esfuerzo por ganarse la vida.[

El coleccionismo de fósiles se encontraba en boga a finales del siglo XVIII y principios del XIX, primero como un pasatiempo similar a la filatelia pero gradualmente se fue transformando en una ciencia al irse comprendiendo la importancia de los fósiles para la geología y la biología. Al mismo tiempo, un número mayor de turistas de las clases altas y medias visitaban Lyme Regis, que se había convertido en un popular destino costero. Al igual que su padre, Mary y Joseph Anning montaron una mesa de curiosidades cerca de la parada del carruaje en una posada local para vender su mercancía a los turistas. Después de que Joseph realizara un importante hallazgo de un cráneo de ictiosauro en 1810 y Mary encontrara su esqueleto al año siguiente, forjaron relaciones con la comunidad científica que cada vez se interesaba más por los fósiles, convirtiéndose en la principal fuente de ingresos de la familia.[3]

En 1818 Anning captó la atención de Thomas Birch, un acaudalado coleccionista de fósiles, cuando le vendió otro esqueleto de ictiosausrio. Un año más tarde, preocupado por la pobreza de la familia Anning (era tal que se encontraban hasta el punto de tener que vender sus muebles para saldar sus deudas), Birch organizó una subasta pública de su propia colección de fósiles y dio lo recaudado (unas 400£) a los Anning. Además de proporcionar el tan necesitado dinero, la subasta aumentó la reputación de la familia Anning dentro de la comunidad geológica. Ahora en una situación financiera segura (aunque aún austera) por primera vez en una década, Anning siguió con el coleccionismo y venta de fósiles, aunque su hermano dedicaba cada vez más tiempo a su nueva carrera como un aprendiz tapicero, dado que prefería trabajar en su sitio cubierto y seco.[3] Sus existencias principales a la venta eran fósiles invertebrados como conchas de ammonites y belemnites, los cuales eran comunes en la zona y se vendían por unos pocos chelines. Los fósiles vertebrados eran mucho más difíciles de encontrar y especímenes excepcionales como un esqueleto de ictiosauro casi completo podía alcanzar un precio de varias libras.[4] La fuente de todos estos fósiles eran los acantilados costeros que rodeaban Lyme y que eran parte de una formación geológica conocida como Blue Lias. Esta formación consta de sucesivas capas alternas de caliza y pizarra, dispuestas como sedimentos en el lecho marino poco profundo a principios de lo que vendría a llamarse el período Jurásico (aproximadamente unos 210-195 millones de años atrás), y los acantilados son uno de los yacimientos más ricos de fósiles de Gran Bretaña.[5] Los acantilados, no obstante, pueden ser peligrosamente inestables, sobre todo en invierno cuando la lluvia en ocasiones ocasiona corrimientos de tierra que dejaban a la vista nuevos fósiles, lo cual a veces atraía a nuevos coleccionistas al igual que los Anning. En una ocasión, Anning a duras penas logró evitar morir a causa de un deslizamiento de tierras que sí mato a su perro, Tray, su compañero durante varios años mientras ella recogía los fósiles.[4] En un artículos de 1823 del Bristol Mirror sobre la compra de un esqueleto de ictiosauro encontrado por Anning para el Bristol Institute, que pronto abriría sus puertas, incluía la siguiente reseña sobre su obra:

Esta perseverante mujer ha ido día sí día también durante años en busca de restos fósiles de importancia cada marea, durante varios kilómetros sobre los acantilados de Lyme, que arroja masas que son su objetivo inmediato, ya que sólo éstas contienen las valiosas reliquias de un mundo antiguo, que debe ser arrebatado en el momento de su caída, con el riesgo continuo de ser aplastadas por los fragmentos que caían de vez en cuando o ser destruidas por el flujo de la marea: a su esfuerzo debemos casi todos los excelentes especímenes de ictiosauro de las grandes colecciones [...][

Conforme Mary Anning continuaba realizando nuevos hallazgos de importancia su reputación crecía. En 1826, a los 27 años, se las arregló para ahorrar suficiente dinero con el fin de comprar una casa con un gran ventanal de cristal que daba a la calle a modo de escaparate y fundar una tienda llamada Almacén de fósiles Anning. Su anterior negocio se había vuelto suficientemente importante en los últimos años que este traslado fue cubierto por la prensa local, la cual citó que la tienda tenía en aquel entonces un excelente esqueleto de ictiosauro en exposición. Varios geólogos y coleccionistas de fósiles de Europa e incluso de América visitaron a Anning en Lyme para adquirir especímenes. Entre ellos cabe citar al geólogo George William Featherstonhaugh, que adquirió fósiles para el recién inaugurado Liceo de Historia Natural de Nueva York en 1827.[7] El Rey Federico Augusto II de Sajonia visitó su tienda en 1844 y compró un esqueleto de ictiosauro para su vasta colección de historia natural. Cuando el médico y asesor del Rey, Carl Gustav Carus, le pidió a Anning que le escribiera su nombre en su cuaderno, ésta además añadió «soy famosa en toda Europa». Carus anotó la siguiente descripción de su tienda en su diario: «[...] una tienda con las más sorprendentes petrificaciones y restos fósiles: la cabeza de un ictiosauro, bellos ammonites, etc. estaban expuestos tras el cristal. Entramos y encontramos una pequeña tienda y una habitación adjunta completamente llena de los productos fósiles de la costa».[8]

La educación de Anning era muy limitada; aprendió a leer durante los domingos gracias a la iglesia congregacional y los textos que leyó durante su niñez eran en su mayor parte escritos religiosos disidentes.[9] Sin embargo, con el fin de aprender lo máximo posible sobre fósiles, Mary leía tanta literatura científica como era capaz de obtener. A menudo copiaba a mano laboriosamente artículos que tomaba prestado de otros. Un historiador que había examinado una copia que hizo de un artículo de 1824 de William Conybeare sobre fósiles de reptiles marinos subraya que la copia incluía varias páginas de detalladas ilustraciones técnicas que eran difíciles de diferenciar del original. También diseccionaba animales modernos como peces y sepias para entender mejor la anatomía de algunos fósiles con los que estaba trabajando. Lady Harriet Silvester visitó Lyme en 1824,[4] y anoto lo siguiente en su diario:

[...] lo extraordinario de esta joven es que se ha familiarizado tanto con la ciencia que en el momento que encuentre algún hueso ya sabe a qué tribu pertenecen. Ella fija los huesos en un marco con cemento y luego hace los dibujos y grabados. [...] Ciertamente es un maravilloso ejemplo del favor divino —que esta pobre muchacha ignorante debe estar tan bendita, por la lectura y la aplicación ha llegado a ese grado de conocimiento como para estar habituada a escribir y hablar con los profesores y otros hombres inteligentes sobre el tema, y todos ellos reconocen que ella entiende más de esta ciencia que nadie en este reino.[10]

Conforme el tiempo pasaba, su confianza sobre su conocimiento crecía y en 1839 se tomó el tiempo de escribir al Magazine of Natural History para poner en duda su afirmación de que un fósil que había sido encontrado recientemente del tiburón prehistórico Hybodus representaba un nuevo género, dado que ella había descubierto hace muchos años la existencia de los tiburones fósiles tanto con dientes rectos como con forma de gancho.[11] [12] El extracto de la carta que la revista imprimió sería el único escrito que Anning vio publicado en su vida.[

Además de adquirir sus especímenes, varios de los principales geólogos de la época visitaron a Anning para trabajar con ella en la recolección de fósiles y para tratar cuestiones de anatomía y clasificación. Henry De la Beche, quien se convertiría en uno de los principales geólogos británicos, recolectaba fósiles con ella (y a veces también con su hermano Joseph) cuando todavía eran adolescentes.[13] William Buckland quien daba clases de geología en Oxford a menudo visitaba Lyme en sus vacaciones de Navidad y frecuentemente recolectaba junto con Anning.[14] En 1839, Buckland, Conybeare y Richard Owen visitaron Lyme juntos para que Anning los llevara de excursión en busca de fósiles.[15] También a veces ayudaba a Thomas Hawkins en sus esfuerzos por buscar fósiles de ictiosauro en Lyme en la década de 1830. Ella era consciente de la inclinación de Hawkings de «mejorar» los fósiles que recolectaba. Escribió: «[...]es tan entusiasta que hace las cosas como imagina que deberían ser y no como realmente fueron encontradas…».[16] Unos años más tarde se produjo un escándalo público cuando se descubrió que Hawkins había insertado huesos falsos para hacer que algunos de sus esqueletos de ictiosauros parecieran más completos; los fósiles habían sido adquiridos después por una gran suma por el gobierno para el Museo Británico, sin saber los evaluadores de las adiciones.[17] El paleontólogo suizo Louis Agassiz visitó Lyme en 1834 y trabajó con Anning para obtener y estudiar los fósiles de peces de la región. Quedó tan impresionado por el conocimiento de Anning y su amiga Elizabeth Philpot que escribió en su diario: «La señorita Philpot y Mary Anning han sido capaces de mostrarme con certeza absoluta las aletas dorsales de los tiburones ictiodorulites que corresponden a diferentes tipos». Agradeció a ambas por su ayuda en su monumental libro, Estudios sobre peces fósiles.[18]

Otro geólogo británico importante, Roderick Murchison, hizo algo de su primer trabajo de campo en el suroeste de Inglaterra, incluyendo Lyme. Estaba acompañado por su esposa Charlotte, que le ayudó con su trabajo. Murchison escribió que decidieron que Charlotte debería quedarse en Lyme durante unas pocas semanas para «convertirse en una buena paleontóloga en la práctica, trabajando con la célebre Mary Anning de ese lugar [...]». Charlotte Murchison y Anning se convirtieron en amigas de toda la vida e intercambiaron numerosas cartas. Charlotte, que viajó mucho y conoció a muchos geólogos prominentes a través de su trabajo con su esposo, ayudó a construir a Anning una red de clientes en toda Europa, y Anning estuvo en la casa de la familia Murchison en su visita a Londres en 1829. Entre los corresponsales de Anning se incluyen Charles Lyell, quien le escribió para pedirle opinión sobre cómo el mar estaba afectando a los acantilados costeros alrededor de Lyme, y Adam Sedgwick, que enseñó geología en la Cambridge (Charles Darwin siendo uno de sus alumnos) y que fue uno de los primeros clientes de Anning. Incluso Gideon Mantell, descubridor del dinosaurio Iguanodon, la visitó en su tienda.

Al ser una mujer de clase trabajadora, Anning siempre sería una intrusa a la comunidad científica. En esa época a las mujeres de Gran Bretaña no se les permitía votar (ni a los hombres de clase obrera que eran demasiado pobres para cumplir con el requisito de tener propiedad), ocupar cargos públicos o asistir a la universidad, y la recientemente formada, pero cada vez más influyente Sociedad Geológica no permitía siquiera a las mujeres asistir a las reuniones en calidad de invitados, y mucho menos convertirse en miembros.[20] También era esgrimido en su contra el origen trabajador de Anning y la situación de su familia como disidentes religiosos, que casi con toda seguridad puede afirmarse que Anning fue sujeta a discriminación en una ciudad conservadora como la de Lyme Regis. En la mayoría de los casos, las ocupaciones que sólo estaban abiertos a las mujeres de clase baja en ese momento eran los trabajos agrícolas, el servicio doméstico, y (cada vez más) el trabajo en las fábricas de reciente apertura. Aunque Anning sabía más sobre fósiles y geología que la mayoría de hombres paleontólogos a los que vendía, eran sólo estos señores los que publicaron la descripción científica de los especímenes que ella encontró, a menudo negándose a mencionar su nombre. Con el tiempo, esto provocaba que se sintiera cada vez más contrariada.[4] Más tarde, una joven que a veces la acompañaba mientras ella recogía, escribió: «Mary dice que el mundo la ha utilizado hasta la saciedad… estos hombres de ciencia han chupado su cerebro, y han sacado un gran partido publicando obras, de las cuales ella elaboró los contenidos, recibiendo nada a cambio».

En 1830, debido a la crisis económica en Gran Bretaña, que redujo la demanda de fósiles, unido al largo tiempo que transcurrió entre los principales hallazgos, Anning estaba teniendo dificultades financieras de nuevo. El geólogo Henry de la Beche la ayudó realizando un encargo a Georg Scharf que consistía en hacer una impresión litográfica a partir de su pintura en acuarela Duria Antiquior, la cual retrata la vida en un Dorset prehistórico basado en gran medida en los fósiles Anning había encontrado. De la Beche vendió copias de los impresos a sus compañeros geólogos y otros amigos ricos y donó el dinero recaudado para ella. Se convirtió en la primera escena del tiempo profundo en recibir una amplia difusión.[22] [23] En diciembre de 1830 finalmente hizo otro gran hallazgo: el esqueleto de un nuevo tipo de plesiosaurio, que se vendió por £200.[24] También por esta época, Anning cambió su asistencia a la Iglesia congregacional local, donde había sido bautizada y en el que ella y su familia siempre habían sido miembros activos, a la iglesia anglicana. El cambio fue motivado en parte por un fuerte descenso en el número de personas que asistían a la capilla local de la Congregación, que comenzó en 1828 cuando su popular pastor, un coleccionista de fósiles compañero y amigo de Anning, se marchó a Estados Unidos para hacer campaña contra la esclavitud y fue sustituido por una persona menos agradable. La mayor respetabilidad social de la iglesia establecida, en la que muchos de los clientes de Anning, caballeros geólogos como Buckland y Conybeare fueron ordenados sacerdotes, también fue un factor en su decisión. Anning, que era muy devota, apoyó activamente a su nueva iglesia conforme envejecía.[25]

Anning sufrió otro revés financiero grave en 1835 cuando perdió la mayor parte de sus ahorros de toda la vida, alrededor de £300, en una mala inversión. Preocupado por su situación financiera, su viejo amigo William Buckland convenció a la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia y el gobierno británico decidió concederle una pensión anual, conocida como Lista Civil, a cambio de sus muchas contribuciones a la ciencia de la geología. La pensión de £25 al año le confirió un cierto grado de seguridad financiera.[

En marzo de 1847 Anning murió de cáncer de mama; tenía 47 años de edad. Su trabajo se había reducido durante los últimos dos años de vida a causa de la enfermedad. Como algunos vecinos malinterpretaron los efectos de las dosis crecientes de láudano que estaba tomando para el dolor, hubo rumores en Lyme que ella estaba bebiendo.[27] Tras su muerte, su amigo Henry de la Beche, ahora presidente de la Sociedad Geológica de Londres, escribió un panegírico que leyó en una reunión de la sociedad y fue publicado en sus transacciones trimestrales. Tales elogios fueron un honor que normalmente sólo era concedido a los miembros de la sociedad y Anning fue la primera mujer en recibirlos. (La sociedad no admitió mujeres como miembros hasta 1904.) El panegírico comenzaba así:

No puedo cerrar esta noticia de nuestras pérdidas por la muerte sin publicidad a la de alguien, que aunque no pertenecía incluso a las clases más acomodadas de la sociedad, tenía que ganarse su pan de cada día con su trabajo, sin embargo contribuyó con su talento e incansables investigaciones en no poca medida a nuestro conocimiento del gran Enalio-Saurios y otras formas de vida orgánica enterrada en las cercanías de Lyme Regis

Algunos miembros de la sociedad posteriormente contribuyeron a una vidriera a su memoria que se colocó en la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel en Lyme Regis. La inscripción de la ventana reza: «esta ventana está consagrada a la memoria de Mary Anning que pertenecía a esta parroquia, que murió el 9 de marzo de 1847 y es erigida por el vicario y algunos miembros de la Sociedad Geológica de Londres en conmemoración a su utilidad en la promoción de la ciencia de la geología, como también por su bondad de corazón y su integridad en la vida».[29] La vidriera representa las obras de misericordia, es decir, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al que está desnudo, acoger al que no tiene casa, visitar a los prisioneros y a los enfermos. Charles Dickens escribió un artículo sobre su vida en su revista literaria All the Year Round que recalcaba las dificultades que tuvo que superar, especialmente el escepticismo de sus vecinos de Lyme.[30] [31] Dickens escribió: «la hija del ebanista se ha ganado un nombre para ella merecidamente».

El primer descubrimiento importante de Mary Anning tuvo lugar poco después de la muerte de su padre cuando tenía sólo doce años. En 1810 (algunas fuentes citan 1811 o 1809) su hermano Joseph encontró lo que él creía como un cráneo de de un cocodrilo, pero el resto del animal no se sabía donde se hallaba.[6] [27] Aunque Joseph cada vez disponía de menos tiempo debido a su aprendizaje como tapicero, Mary siguió buscando y un año más tarde un tormenta provocó un corrimiento de tierras en el acantilado y puso a la vista parte del resto del esqueleto. La larga criatura de 5,2 metros sólo pudo extraerse con la ayuda de los canteros locales.[33] Otros restos de ictiosauros habían sido descubiertos en años anteriores en Lyme y otros lugares, pero el espécimen encontrado por los Anning fue el primero en llamar la atención de los círculos científicos de Londres. Fue adquirido por £27 en 1812 por el lord de una mansión local quien lo dio a William Bullock para que lo mostrara públicamente en Londres.[6] Allí causó sensación y hizo que se preguntaran los círculos científicos e incluso religiosos acerca de lo que la nueva ciencia de la geología estaba revelando sobre la vida antigua y la historia de la tierra.[33] Esta notoriedad aumentó cuando Everard Home escribió una serie de seis artículos, empezando en 1814, describiéndolo para la Royal Society.[27] [32] Home estaba fascinado por la criatura y siguió dándole vueltas acerca de su clasificación, primero pensaba que era un tipo de pez, luego creyó que tendría algún tipo de afinidad con el ornitorrinco (recientemente descubierto por la ciencia); finalmente en 1819 razonó que sería una forma intermedia entre salamandra y lagartijas, lo que le llevó proponer que se llamara Proteo-Sauro.[34] [35] Los artículos de Home nunca mencionaron quien descubrió el fósil y en el primero de ellos erróneamente atribuía la esmerada limpieza y preparación del fósil que Anning había llevado a cabo a la plantilla del museo Bullock.[33] [36] Charles Konig, en aquel entonces ayudante del curador del British Museum, ya había sugerido el nombre de ictiosauro (pez lagartija) para el espécimen y ese es el nombre que prevaleció. Konig compró el esqueleto fósil para el Museo en 1819.[34]

Diagrama de la anatomía del esqueleto de un ictiosauro de un artículo de 1824 de Conybeare.Anning encontró varios ictiosauros más durante el período de 1815–1819, incluyendo esqueletos casi completos variando en tamaño desde una trucha pequeña a una ballena. En 1821 William Conybeare y el viejo amigo de Anning Henry De la Beche, ambos miembros de la Geological Society of London, colaboraron en un artículo que analizaba en detalle los especímenes encontrados por Anning y otros. Concluyeron que los ictiosauros eran un reptil marino no conocido anteriormente y basándose en las diferencias estructurales de los dientes concluyeron que habrían hasta tres especies diferentes.[

Su siguiente hallazgo importante fue un esqueleto de un nuevo tipo de reptil marino en el invierno de 1820–1821, el primero de este tipo en ser encontrado. William Conybeare lo denominó Plesiosaurus (casi lagarto) porque pensó que se parecía más a los reptiles modernos que el ictiosauro y lo describió en el mismo artículo de 1821 en coautoría con Henry De la Beche sobre la anatomía del ictiosauro. El artículo agradecía al hombre que trajo el esqueleto de Anning para que Conybeare pudiera examinarlo, pero no menciona a la mujer que lo descubrió y preparó.[37] [38] El fósil fue posteriormente descrito como Plesiosaurus dolichodeirus y es el espécimen tipo (holotipo) de la especie, que a su vez es la especie tipo de la género. En 1823 encontró un segundo plesiosauro incluso más completo (en el primero falta el cráneo). Cuando Conybeare presentó su análisis de la anatomía del plesiosauro en un encuentro de la Geological Society en 1824, de nuevo evitó mencionar el nombre de Mary Anning, a pesar de que ella había recolectada ambos esqueletos y había realizado el esbozo del segundo esqueleto que él empleó en su presentación. Dicha presentación fue realizada en la misma reunión en la que William Buckland describió el dinosaurio Megalosaurus y la combinación causó furor en los círculos científicos.[39] [40]

Elenco de Plesiosaurus macrocephalus encontrado por Mary Anning en 1830, Museo Nacional de Historia Natural de Francia, París.
Esqueleto del Plesiosaurus macrocephalus mostrado arriba en un dibujo de William Buckland.La presentación de Conybeare causó la resolución de la controversia acerca de la originalidad de uno de los fósiles. El cuello extremadamente largo del plesiosauro con un total sin precedentes de 35 vértebras había levantado sospechas al eminente anatomista francés Georges Cuvier cuando estudió los dibujos de Anning del segundo esqueleto y escribió a Conybeare sugiriéndole la posibilidad de que el hallazgo fuera una falsificación hecha por la combinación de los huesos fósiles de diferentes tipos de animales. El fraude estaba lejos de ser desconocido entre los primeros coleccionistas de fósiles del siglo XIX, y si la controversia no se hubiera resuelto con prontitud la acusación podría haber dañado seriamente la capacidad de Anning de vender fósiles a otros geólogos. La acusación de Cuvier se había traducido en una reunión especial de la Geological Society a principios de 1824, que después de algún debate concluyó que el esqueleto era legítimo. Cuvier luego admitió que había actuado con precipitación y que estaba equivocado.[41]

Anning descubrió otro importante y casi completo esqueleto de plesiosauro en 1830. Fue llamado Plesiosaurus macrocephalus por William Buckland y descrito en un documento de 1840 por Richard Owen.[6] Una vez más Owen mencionó al acaudalado caballero que había comprado el fósil y lo dispuso para su examen, pero no a la mujer que lo había descubierto.[

Anning encontró un espécimen incomparable de Dapedium politum, un pez de aletas radiales descrito en 1828. En diciembre de ese mismo año descubrió un fósil importante, parte del esqueleto de un pterosaurio. En 1829 William Buckland lo describió como Pterodactylus macronyx (más tarde llamado Dimorphodon macronyx por Richard Owen), y, a diferencia de muchas otras ocasiones, Buckland confirió a Anning el título del hallazgo en su artículo. Era el primer esqueleto de pterosaurio encontrado fuera de Alemania, y causó sensación cuando se mostró en el Museo Británico. En diciembre de 1829 encontró un pez fósil, llamado Squaloraja , que atrajo la atención porque tenía características intermedias entre los tiburones y las rayas.[

Los fósiles de vertebrados que Anning encontró marcaron un hito en la historia, pero ella siguió buscando durante el resto de su vida y realizó numerosas otras contribuciones a la paleontología temprana. En 1826 descubrió lo que parecía ser una cámara que contenía la tinta seca de un fósil de belemnites. Ella se lo mostró a su amiga Elizabeth Philpot que fue capaz de revivir la tinta y usarla para ilustrar algunos de sus ictiosauros, y otros artistas locales no tardaron en hacerlo también cuando encontraban tales compartimentos de tinta en más fósiles. Anning señaló cuán estrechamente las cámaras de tinta fosilizadas se parecían a los sacos de tinta de los calamares y sepias modernas, que había diseccionado para entender mejor la anatomía de los fósiles cefalópodos, y rápidamente esto llevó a su amigo el geólogo William Buckland a publicar la conclusión de que los belemnites del Jurásico empleaban su tinta para la defensa al igual que muchos cefalópodos modernos.[42] También fue Anning quien se percató de que los fósiles de forma extraña entonces conocido como «piedras bezoar» eran encontrados a veces en la región abdominal de los esqueletos de ictiosauro. También señaló que si tales piedras se rompían en su interior a menudo contenían huesos fosilizados de peces y escamas, y a veces los huesos de pequeñas ictiosauros. Anning sospechaba que las piedras eran heces fosilizadas ya en 1824, y en 1829 William Buckland publicó tal conclusión y los nombró coprolitos. En contraste con los hallazgos de esqueletos de plesiosauro unos años antes, en los cuales no fue mencionado su nombre, cuando Buckland presentó sus conclusiones sobre los coprolitos en la Sociedad Geológica mencionó el nombre de Anning y alabó su habilidad y la industria para ayudar a resolver el misterio.

Considerados en conjunto, los hallazgos de Mary Anning se convirtieron en piezas clave para demostrar la extinción. Georges Cuvier había tratado la realidad de la extinción a finales de la década de 1790 en base a su análisis de fósiles de mamíferos como mamuts. Sin embargo, hasta principios de la década de 1820 se creía por muchos literatos científicos que los animales no se extinguieron en parte porque creían que la extinción supondría que la creación de Dios habría resultado ser imperfecta; cualquier rareza encontrada era explicada como perteneciente a animales que todavía viven en algún lugar de una región inexplorada de la Tierra. La extraña naturaleza de los fósiles encontrados por Anning, algunos como el plesiosauro, tan diferente a cualquier criatura viviente conocida, supuso un punto importante en contra de esta idea.[44]

El geólogo Henry De la Beche pintó la influyente acuarela Duria Antiquior en 1830 en base principalmente a los fósiles encontrados por Anning.[45]Los ictiosauros, plesiosauros y pterosaurios que ella encontró, junto con los primeros fósiles de dinosaurio descubiertos por Gideon Mantell y William Buckland durante el mismo periodo, evidenciaron que en eras anteriores la tierra estaba habitada por criaturas muy distintas a las actuales y supusieron bastante apoyo a la idea bastante controvertida de Cuvier de que había existido una «edad de reptiles» al ser estos la forma dominante de vida animal. Estos descubrimientos también jugaron un papel clave en el desarrollo en la década de 1820 de una nueva disciplina de análisis geohistórico dentro de la geología que trataba de entender la historia de la tierra mediante el uso de pruebas fósiles para reconstruir organismos extintos y los ambientes en los que vivió, disciplina que finalmente llegó a ser llamada paleontología.[46] Las ilustraciones de escenas del tiempo profundo, como la impactante acuarela de Henry de la Beche Duria Antiquior, ayudaron a convencer a la gente de que era posible comprender la vida en el pasado distante. De la Beche se inspiró para crear una pintura a partir de la viva descripción de la cadena alimenticia de las lias descrita por William Buckland basándose en el análisis de coprolitos. El estudio de los coprolitos, cuyos pioneros fueron Buckland y Anning, probarían ser una útil herramienta para entender los ecosistemas antiguos.[45]

Tras su muerte, la inusual vida de Anning continuó llamando la atención. Se sabe que se asocia a Mary Anning con el antiguo trabalenguas, She sells sea shells on the sea shore (trad. literal: «Ella vende conchas en la orilla del mar»).[47] Fue compuesto en 1908, más de medio siglo tras su muerte, por Terry Sullivan inspirado en la historia de su vida.[48] El texto original era:

She sells seashells on the seashore

The shells she sells are seashells, I’m sure
So if she sells seashells on the seashore
Then I’m sure she sells seashore shells.[48]
Ella vende conchas en la orilla del mar

Las conchas que vende son conchas marinas, estoy seguro
Si vende conchas en la orilla del mar
entonces estoy seguro que vende conchas de la orilla del mar.

La vida de Anning inspiró a varios escritores a lo largo del siglo XX, comenzando por The Heroine of Lyme Regis: The Story of Mary Anning the Celebrated Geologist (1925), publicaron varios obras de ficción y no ficción acerca de ella. La mayoría de este material fue pensado como literatura infantil, y tendían a centrarse en su niñez y carrera temprana, dejando de lado sus logros posteriores. La mayoría estaba muy romantizada y no siempre era históricamente correcta. Anning apareció como personaje en novelas históricas, quizás la más conocida La mujer del teniente francés (1969) de John Fowles, que se adaptó en una película en 1981. Fowles observó críticamente que ningún científico inglés había dado nombre a una especie en honor a Anning a lo largo de su vida.[6] Como uno de sus biógrafos ha señalado, esto contrasta con el hecho de que algunos de los caballeros geólogos prominentes que habían utilizado sus hallazgos, como Buckland y Roderick Murchison, terminaron con múltiples especies fósiles con su nombre. Sin embargo, en la década de 1840, el experto en peces fósiles Louis Agassiz nombró dos especies de pez fósil, Acrodus anningiae y Belenostomus anningiae, en su honor y otro en honor a su amiga Elizabeth Philpot. Agassiz estaba agradecido por la ayuda que las dos mujeres le habían brindado en el examen y la comprensión de especímenes fósiles de peces, durante su visita en 1834 a Lyme Regis.[18]

In 1999, en el 200º aniversario de su nacimiento, tuvo lugar en Lyme Regis un encuentro internacional de historiadores, paleontólogos, coleccionistas de fósiles y aquellos interesados en la vida de Mary Anning.[49] En 2005, se creó un facsímil de Mary Anning en el Museo de Historia Natural de Londres como uno de una serie de personajes notables de la galería para patrullar sus muestras.[50] Se encuentra entre otras lumbreras como Carlos Linneo, Dorothea Bate y William Smith.[51] En 2009, Tracy Chevalier escribió una novela histórica titulada Las huellas de la vida (título original en inglés Remarkable Creatures), que narra la vida de Anning y sus descubrimientos así como los de Elizabeth Philpot.

África – recursos minerales

Posted under Cuestiones Aparte by ruthla on Martes 23 agosto 2011 at 10:49

África es muy rica en recursos minerales; posee la mayoría de los minerales conocidos, muchos de los cuales se encuentran en cantidades importantes, aunque su distribución geográfica es irregular. Hay grandes yacimientos de combustibles fósiles como el carbón, petróleo y gas natural. África tiene algunas de las más grandes reservas mundiales de oro, diamantes, cobre, bauxita, manganeso, níquel, platino, cobalto, radio, germanio, litio, titanio y fosfatos. Otros importantes recursos naturales son el mineral de hierro, el cromo, el estaño, el cinc, el plomo, el torio, el circonio, el vanadio, el antimonio y el berilio. También hay cantidades explotables de arcillas, mica, azufre, sal, natrón, grafito, piedra, caliza y yeso.

Islas Ryukyu

Posted under Cuestiones Aparte by ruthla on Lunes 22 agosto 2011 at 15:47

Las islas Ryūkyū, oficialmente en japonés: Nansei-Shotō, es el archipiélago más meridional de Japón, que posee una superficie estimada en 4.700 km² hogar del idioma ryukyuense,y del Karate, antiguamente parte del Reino de Ryukyu. Este archipiélago ha sido reclamado por China con el nombre de Lu-Chu. Las islas están entre el mar de China Oriental y el océano Pacífico.

La isla de Okinawa es la isla principal de este conjunto.

Los principales grupos e islas del grupo de las Ryūkyū (islas Nansei), con los nombres geográficos japoneses actuales, son las siguientes:

Islas Satsunan (la mitad norte):
Islas Ōsumi con:
Tanegashima, Yakushima, Kuchinoerabujima y Mageshima, en el noroeste del grupo;
Takeshima, Iojima y Kuroshima, en el noreste del grupo;
Islas Tokara (The Shichi-tō): Kuchinoshima, Nakanoshima, Gajajima, Suwanosejima, Akusekijima, Tairajima, Kodakarajima y Takarajima;
Islas Amami: Amami Ōshima, Kikaigashima, Kakeromajima, Yoroshima, Ukeshima, Tokunoshima, Okinoerabujima y Yoronjima;
Ryūkyū Shotō (la mitad meridional):
Islas Okinawa (el grupo central o las Ryukyu propiamente dichas): isla de Okinawa (aka. Okinawa continental , Okinawa hontō), Kumejima, Iheyajima, Izenajima, Agunijima, Iejima y Iwo Tori Shima (Iōtorishima);[1]
Islas Kerama: Tokashikijima, Zamamijima, Akajima y Gerumajima;
Islas Daito: Kita daitō, Minami daitō y Oki daitō;
islas Sakishima (otras islas adicionales):
Islas Miyako: Miyakojima, Ikema, Ogami, Irabu, Shimoji, Kurima, Minna y Tarama;
Islas Yaeyama: Iriomote, Ishigaki, Taketomi, Kohama, Kuroshima, Aragusuku, Hatoma, Yubujima, Hateruma y Yonaguni;
Islas Senkaku (reclamadas por la República Popular China y la República de China): Uotsurijima, Kubajima, Taishojima, Kitakojima y Minamikojima.
Notas:

En algunos de los nombres de isla, los sufijos «—jima»,«—shima», y «gashima »se pueden intercambiar, omitir o anexar, ya que significan «isla». En general, las islas se enumeran de norte a sur siempre que es posible.
«Shotō» se sustituye por «islas» en la lista a excepción de Ryūkyū Shotō (琉球 诸岛), ya que la denominación «islas Ryukyu» ya existe en español. El término japonés se refiere sólo a las islas que componen la Prefectura de Okinawa, mientras que la denominación en español (e inglés) se refiere a toda la cadena de islas comprendida entre las islas de Kyushu y Taiwán.
Ryukyu Retto (琉球 列岛) se refiere a lo que fue el territorio del antiguo reino, que son las islas Amami, islas de Okinawa, islas Miyako y las islas Yaeyama.

Existió un Reino de Ryūkyū independiente que ocupaba la mayor parte de las islas desde Yonaguni, en el sudoeste, hasta Amami Oshima, al norte, en el siglo XVII obtuvo el estatus de reino tributario del emperador Chino (el cual teóricamente, debía ir en su auxilio de haber sido necesario). En 1609, una expedición que partio de Satsuma, en Kyushu, capturó el reino. Después de eso, los reyes de Ryūkyū pasaron a prestar tributo también al emperador japonés.

En 1879, el gobierno Meiji del Japón anunció la anexión de las islas. China se opuso, por lo que el ex-presidente de los Estados Unidos, Ulysses S. Grant fue llamado para mediar entre las partes, decidiéndose finalmente a favor de Japón.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en 1945 el archipiélago fue administrado por los Estados Unidos. Las Islas del grupo Amami fueron devueltas a Japón en 1953 y son parte de la prefectura de Kagoshima. El resto del archipiélago a excepción de la isla de Okinawa fue entregado en 1967. Okinawa volvería a soberanía japonesa solo en 1972.

Cabañuelas

Posted under Cuestiones Aparte by ruthla on Lunes 22 agosto 2011 at 6:15

Era un día del mes de agosto, tenía entonces 12 años, cuando oí comentar a mi abuela: “Hemos elegido estos días para hacer la matanza, porque, según rezan las cabañuelas, hará un buen tiempo para estos menesteres. ¿Qué son las cabañuelas? Le pregunté. Ella cogió el taco que estaba colgado en la pared, lo puso sobre la mesa, pasó una hojas, hasta llegar al día 13 y me dijo: Mira, hijo, las cabañuelas van hacia delante y hacia atrás,., cada día de ellas se corresponde con un mes del año, de esta forma:
Cabañuelas “hacia adelante”

Cabañuelas de Ida Cabañuelas de Retorno
Día de Agosto Mes que representa // Pronóstico Día de Agosto Mes que representa Pronóstico
1 Agosto 13 Julio
2 Septiembre 14 Junio
3 Octubre 15 Mayo
4 Noviembre 16 Abril
5 Diciembre 17 Marzo
6 Enero 18 Febrero
7 Febrero 19 Enero
8 Marzo 20 Diciembre
9 Abril 21 Noviembre
10 Mayo 22 Octubre
11 Junio 23 Septiembre
12 Julio 24 Agosto

Si observas atentamente el tiempo que hace en cada uno de estos días, sabrás el tiempo que hará en la primera y segunda quincena del mes al que corresponde el día de las cabañuelas. Las que van hacia adelante nos indican el tiempo de las primeras quincenas; las que van hacia atrás, el tiempo de las segundas quincenas.

El diccionario define cabañuelas como pronóstico del tiempo que hace el vulgo observando ciertos días del año.

Creo que es algo más que esto. Es un reflejo del instinto de supervivencia de los hombres sencillos que no aspiraban a encontrar las leyes de la Naturaleza para dominarla, sino, simplemente, la observaban con paciencia para conocerla y evitar los peligros, para aprovecharse de los favores que les presta, para respetarla como hacían los MAYAS y los AZTECAS , primeros pueblos que utilizaron las cabañuelas, aunque de un modo diferente al de nuestros abuelos.

Desde el punto de vista científico, las cabañuelas carecen por completo de sentido a la hora de obtener predicciones sobre el tiempo meteorológico, por los siguientes motivos:

No se puede realizar una predicción correcta observando solamente el tiempo de un lugar concreto, ya que el tiempo no evoluciona de forma independiente en unos sitios de otros, sino que, por ejemplo, una borrasca que se formó a miles de kilómetros puede llegar hasta nosotros y cambiar un día soleado por una tormenta de granizo en muy poco tiempo. Hay que tener en cuenta que la atmósfera es un sistema caótico, por lo que cambios pequeños en lugares remotos pueden acabar teniendo efectos muy grandes en la meteorología local.
Los días prefijados para las mediciones son totalmente arbitrarios. La creencia frecuente de que la Luna (y, por tanto, el calendario litúrgico) está relacionada con la meteorología no tiene base alguna, ya que la influencia de la luna sobre la atmósfera es insignificante. Por mucho que la Luna afecte a las mareas marinas, las mareas atmosféricas son mínimas. Tampoco se corresponde con la realidad, ya que los datos reales no muestran relación alguna entre los ciclos lunares y el tiempo, a diferencia de otros ciclos, como las estaciones del año.
La persistencia de la creencia en la efectividad de las cabañuelas se debería, por tanto:

A la tradición y otros motivos culturales, como la necesidad que han tenido todas las culturas de predecir el tiempo, que ha llevado a tradiciones como el Día de la marmota y almanaques como el Calendario Zaragozano.
A la falta de precisión en las predicciones, que incluyen términos tan difusos como “calor sano”. Así, las predicciones obtenidas de las cabañuelas permiten margen de error tan amplio que, independientemente del tiempo que finalmente haga, es difícil que pueda considerarse que “han fallado”.
A que las predicciones son generalmente a un plazo lo bastante largo como para que el público en general las haya olvidado para cuando realmente ha pasado el periodo de la predicción.

Saguntum

Posted under Cuestiones Aparte by ruthla on Viernes 19 agosto 2011 at 10:09

Antes:

Restauración:

Despues:

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